Síntomas y tratamiento del colesterol alto en perros (hiperlipemia)

Salud

Seguro que los lectores de nuestro blog ya habrán tenido la oportunidad de leer y descubrir que nuestros perros son más parecidos a nosotros de lo que pensábamos. Son muchas las enfermedades que compartimos con estos peludos, y hoy vamos a hablar de una muy frecuente, sobre todo ahora en época de cuarentena, la hiperlipemia. 

 

La hiperlipemia o hiperlipidemia se define como el aumento de la turbidez sérica por un aumento de lípidos circulantes. Es decir, cuando en la sangre hay más grasa de la normal y el suero sanguíneo se vuelve amarillento, para que nos entendamos. O lo que es lo mismo, la sangre de muchos de nosotros en época de cuarentena, comiendo todo el día y sin hacer ejercicio. En concreto, el aumento del colesterol se llama hipercolesterolemia, pero como el colesterol es una parte de los lípidos. Así que para no liarnos, hablaremos de hiperlipidemia y ya está.

Síntomas de la hiperlipemia

Los síntomas derivados de una hiperlipemia suelen ser los síntomas derivados de la afección primaria que produce esta alteración. Son diversas las patologías relacionadas con la aparición de una hiperlipemia, como por ejemplo hipotiroidismo, obesidad por un dieta rica en grasa, pancreatitis, diabetes… En estos casos la hiperlipemia será siempre secundaria y los síntomas serán los propios de la enfermedad primaria.

Existen casos de hiperlipemia primaria, que habitualmente son de origen genético. Este trastorno no está muy estudiado en perros, no obstante los casos reportados cuentan con dolor abdominal o convulsiones. Asimismo, muchos otros perros enfermos no presentan sintomatología ninguna.

Tratamiento

Debido a los riesgos potenciales de una hiperlipemia persistente. es necesario un pronto tratamiento

En general, en las hiperlipemias secundarias el tratamiento irá enfocado a tratar la causa de la enfermedad principal.

En cuanto a la hiperlipemia primaria, y como tratamiento coadyuvante a la hiperlimia secundaria, el manejo dietético ha resultado ser notablemente eficaz. 

  • Limitación del nivel de grasa en la alimentación. Comida baja en grasa o light, pero sin reducir el contenido proteico ya que sería contraproducente.
  • Aportes de ácidos grasos Omega 3: Aceite de pescado en cápsulas o en líquido. Este suplemento ha demostrado ser muy eficaz como parte del tratamiento.
  • Aporte de fibras fermentables: Por ejemplo pulpa de remolacha.
  • Aporte de antioxidantes: vitamina C, beta-carotenos, selenio…

Espero que este artículo os haya ayudado a comprender más a vuestro perro, y a entender la importancia de una correcta alimentación, la cual siempre debería de ser pautada por un profesional.

 

Juan Vázquez

Médico veterinario

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